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Informe de Coyuntura N° 22

MIDAMOS COMO ALEMANIA: 35 % DE HOGARES POBRES EN ARGENTINA, 39 % EN SALTA

Las declaraciones del jefe de gabinete de ministros de nuestro país son al menos desafortunadas, establecer algún tipo de comparación entre las condiciones de vida entre un país que se encuentra sexto en el ranking de Desarrollo Humano como lo es  Alemania,  con  Argentina,  quien  detenta  el  puesto  49,  al  menos  tiene  este carácter.

Los procesos de acumulación de capital destinado a la satisfacción de los derechos y necesidades de la población son muy diferentes. El concepto vertido por Aníbal Fernández es al menos limitado, puesto que para hablar de pobreza es necesario hablar de pobreza multidimensional, donde las carencias que se refieren a deficiencias estructurales sean tenidas en cuenta. Es claro que un país donde el acceso a la vivienda, a la educación, a un sistema de salud de calidad, y a servicios públicos es casi pleno, no puede ostentar niveles de pobreza mayores a un país donde más de 1,1 millones de hogares tiene al menos una necesidad básica insatisfecha.

Hagamos un ejercicio de simulación, supongamos que tanto Argentina como Alemania   ostentan el mismo desarrollo humano, en este caso hay que destacar algunos puntos. El primero de los puntos que hay que rescatar es aquel que tiene que ver con una diferencia clara en la medición de pobreza en ambos países, en el caso de nuestro país se suele considerar pobre a aquellas personas que no pueden cubrir con sus ingresos   el monto de una canasta básica de bienes (Alimentos, vestimenta, trasporte, etc), en Alemania por caso, lo que se mide concretamente es la población que se encuentra en “riesgo de caer en pobreza” y se toma para ello a todas aquellas personas que se encuentran por debajo del 60% del ingreso medio.

Con respecto a las limitaciones que cuenta el método utilizado en Argentina, se tiene que tener en cuenta que la determinación de la Canasta Básica se encuentra extremadamente sesgada, dada la información al menos cuestionable con que el INDEC a graficado la dinámica de precios, inflación oficial que no supera los dos dígitos, mientras que el bolsillo de los argentinos ha evidenciado cerca de un 30% del incremento en el precio de los bienes.

Otro de los puntos que tiene que tenerse en cuenta es que la segunda medida de pobreza, la que se usa en Alemania, involucra un componente que refleja la desigualdad, en sociedades con mayor desigualdad, este índice tendrá a ser mucho mayor.

Si se tiene en cuenta los datos provenientes de FIEL (Fundación de Investigaciones  Económicas Latinoamericanas),  la  Canasta  Básica  Total  se situó en $6.156, mientras que la Canasta Básica Alimentaria estuvo en $3.323, estos montos determinan las líneas de pobreza e indigencia respectivamente, aún con el mecanismo utilizado en nuestro país la población pobre es poco mayor al 35% (teniendo en cuenta que la CBT por individuo equivalente sería aproximadamente $1.992), mientras que los hogares pobres se encuentran sensiblemente por debajo de la línea del 30%.

Un segundo punto, supongamos que podemos utilizar el criterio utilizado en Alemania, los hogares que ganen menos de $6.916 podrían considerarse pobres tomando la totalidad de los aglomerados urbanos, mientras que si se trata de Salta esta “línea” se situaría en los $6.698 (Datos: INDEC Cuarto trimestre de 2014). Ambos casos, estos ingresos son mayores que la línea de pobreza de FIEL, y la cantidad de hogares pobres serían aproximadamente 35% para Argentina y casi 39%, una estimación que claramente no tuvo en consideración Aníbal Fernández.

El abordaje de un problema tan central como lo es el de la pobreza requiere de la seriedad y compromiso de los funcionarios y la sociedad en su conjunto, el estudio exhaustivo de sus niveles y sus determinantes, no así declaraciones que no hacen otra cosa que mostrar la irresponsabilidad con la que se trata las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad.