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Informe de Coyuntura N° 23

VULNERABILIDAD ALIMENTARIA DE LOS NIÑOS DE SALTA

Un nuevo caso de muerte de un niño wichi en Tartagal vuelve a poner luz sobre un tema recurrente y que no debería dejar la agenda local, la cantidad de niños que se encuentran en vulnerabilidad alimentaria en Salta, una provincia que pese a la Asignación Universal por Hijo, no ha podido disminuir la tasa de déficit nutricional por debajo del 9,7% de los niños.

El actual gobierno de Salta dispone de más recursos que las gestiones anteriores, sus ingresos se multiplicaron de 2.987 millones (presupuesto 2008) a 23.000 millones de pesos (presupuesto 2015) lamentablemente esto no ha sido aplicado para el beneficio de quienes más necesidades tienen. Se evidencia una incapacidad por parte del Estado en la generación, desarrollo e implementación de políticas públicas integrales para la lucha contra la pobreza y la desnutrición, y así poder generar mayor inclusión social. La vulnerabilidad en la que viven miles de familias salteñas, sobre todo los niños y niñas salteñas hacen evidente las inequidades, viendo reducidos al mínimo sus derechos básicos.

El rol del Estado y sus políticas públicas son fundamentales para garantizar  la seguridad alimentaria y nutricional de una población. Entendemos como prioritaria la necesidad de conocer situaciones problemáticas, identificar poblaciones de riesgo, conocer la realidad y asumir los problemas para poder definir metas de acción para el Estado.

Fundara realizó una encuesta con el propósito de poder conocer la vulnerabilidad alimentaria de nuestros niños en las zonas más carenciadas de la ciudad de Salta. Para esto, se tomó como muestra 400 hogares de los barrios Solidaridad, Fraternidad, Primera Junta, Justicia, Sanidad II, Villa Juanita, Progreso, Floresta, Autódromo, Juan Manuel de Rosas, Asentamiento Universitario entre otros. Los resultados obtenidos, muestran una realidad angustiante, familias con niños en situación de vulnerabilidad y políticas públicas poco adecuadas para hacer frente a tal fin. Como se verá, la asistencia con la que cuentan es la proveniente de Nación, más específicamente la Asignación Universal por Hijo.

Dado que se trata de familias que por lo general cuentan con una marcada dependencia de pocos miembros ocupados, es decir, familias numerosas con pocos miembros que trabajan en las mismas, se optó por preguntar si es que los ingresos percibidos por familia, le alcanzaba a los jefes de familia para darle a sus hijos (o a los niños de la familia) la alimentación y vestimenta que ellos desearían. Frente a esta pregunta el 64,89% de los hogares encuestados respondió que no les alcanza, sólo un 29,77% manifestó poder acceder a la canasta deseada.

Otra de las consultas que se les realizó a las familias fue sobre la asistencia alimentaria con la que contaban, los resultados fueron los siguientes:

Como puede verse la asistencia por preponderancia es la que corresponde a la asignación universal por hijo, superando el 43% de los hogares encuestados, como puede verse, la asistencia por parte de la provincia ha sido ínfima, apenas superando el 13% de los casos.

Asimismo, otro indicador que se pretendió tomar  es la cantidad de hogares cuyos hijos necesitan de la asistencia a un comedor o merendero para cumplir con sus necesidades, en este caso, los resultados, no dejan de ser preocupantes, dado que el 9,92% de los hogares manifestó que sus hijos asisten entre 5 y 7 veces por semana, el 15,27% asisten entre 2 y 4 veces por semana, mientras que el 2,29% de los niños de los hogares encuestados asisten esporádicamente.

Sin embargo, la comida en casa, y en especial la cena es una materia pendiente, teniendo en cuenta que 3 de cada 10 hogares manifestó que sus niños no tenían una cena acorde de acuerdo a su edad, dado que en estos casos, no cenaban o bien lo suplían con infusiones como ser té y mate cocido acompañado de pan, respuestas acordes a la cantidad de hogares que respondió que desearían darle una mejor alimentación y vestimenta a sus niños.

Es urgente la necesidad de un plan de emergencia para revertir el aumento en la provincia de la pobreza, el desempleo y la mortalidad infantil. Las crisis nutricionales del 2011 y la que estamos viendo durante este nuevo año que acaba de comenzar, hacen visible injustas muertes de niños inocentes víctimas de la desnutrición en una provincia rica en presupuesto y en recursos. Con gestión, seriedad, equipos, pero sobre todo con voluntad política esto podrá revertirse.