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Informe de Coyuntura N° 53

El AJUSTE SE SIENTE TAMBIÉN EN LAS ESCUELAS

Edificios educativos en mal estado, una constante en la provincia

La evidencia empírica señala que el estado de las aulas y espacios de aprendizaje está directamente relacionado con el buen desempeño de los alumnos, ya que tiende a mejorar la asistencia y el interés de los mismos como así también el de los docentes. Por lo tanto, la condición de las escuelas juega un papel fundamental en el bienestar de la sociedad.

La calidad educativa no solo tiene que ver con el nivel de enseñanza sino que implica también muchas otras dimensiones, una de ellas y de vital importancia aquí tiene que ver justamente con el funcionamiento de las Instituciones educativas. No brindar las condiciones necesarias en este aspecto dificulta muchas veces la culminación de los ciclos académicos.

Es claro que invertir en infraestructura y mantenimiento debe ser una prioridad para cualquier gobierno de turno y ésta debe hacerse de manera eficiente para asegurar el bienestar y el desarrollo social de la población.

El deterioro de las Instituciones educativas en la provincia es el resultado de la burocracia del Estado, de la falta de conciencia de los alumnos a la hora de cuidar las instalaciones (vidrios y pupitres rotos, paredes escritas, etc.) y de la comunidad que comete actos vandálicos (destrucción de vidrios, ralladura de paredes externas, robo, etc.).

Cada año el gobierno de la provincia destina fondos para trabajos de reacondicionamiento y puesta en marcha de los edificios educativos. Para este 2018 destinó la suma de $24 millones de pesos, lo que implica una caída del 8% en relación al monto destinado el año anterior ($26 millones de pesos).

Entre 2017 y 2018 el número de escuelas a acondicionar disminuyeron en 60 (1.077 en 2017 y 1017 en 2018), suponiendo que el número de escuela en este año fuese el mismo que el año anterior y se le asignara un monto mayor a cada una ellas ($32.400), entonces la suma para 2018 tendría que haber sido de aproximadamente $27 millones, lo que implicaría un aumento del 5% de un año al otro. Por otro lado, considerando la inflación del 2017, el monto para el vigente año debería haber aumentado mínimamente un 24,8% para impedir que las escuelas vean disminuido su poder adquisitivo.

Analizando el periodo 2013-2018 se observan aumentos hasta 2015 y a partir de allí un claro declive de los fondos. En 2015 (año electoral) aumentó un 239% (esto sin contar que en el mes de julio se destinó una suma de $8 millones para el mismo fin), en 2016 cayó un 29% (la inflación fue del 40,3% siendo la más alta del periodo considerado), en 2017 disminuyó un 36%.

En los últimos tres años los fondos destinados a acondicionar las escuelas, previo al inicio de clases, no solo disminuyeron en términos nominales sino que la inflación registrada en cada periodo no fue considerada a la hora asignarlos. El desafío seria mínimamente permitir que las escuelas no pierdan ante la inflación, que la burocracia estatal sea más eficiente tanto en el corto como en el mediano plazo y por último es importante la sensibilización por parte de la comunidad en general en el cuidado de los espacios escolares.

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