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NOTA DE ANALISIS N°27: ALIMENTACION SOSTENIBLE Y SALUDABLE

Cambios en la dieta no solo pueden mejorar la salud y prevenir enfermedades, también pueden ayudar a reducir la huella medioambiental y, por lo tanto, disminuir el uso de recursos naturales y contribuir al cuidado del medio ambiente.

Nuestro planeta sufre. La población mundial crece a un paso acelerado: de los actuales 7.675 millones de personas se pasará a 9.100 millones en 2050, según datos de la FAO. Sin duda, el avance del progreso económico en los países emergentes está incrementando considerablemente la demanda mundial de alimentos y de dietas diversificadas. Está previsto que la producción alimentaria aumente en un 70 % en el mundo y un 100 % en los países en desarrollo.

La agricultura tiene un innegable impacto medioambiental. La producción, transformación y distribución alimentaria contribuyen a la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero, la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad en dimensiones que pueden ser hoy ampliamente mitigadas.

Ante la limitación de los recursos hídricos y terrestres, es necesario un cambio alimentario que no sólo contribuya a la seguridad alimentaria para el crecimiento previsto de la población, sino que además asegure el cuidado de nuestro planeta.

Sin duda, la alimentación sostenible y saludable (ASS) podría ser la respuesta.

¿Qué es la alimentación sostenible y saludable?

Es un modelo de alimentación que tiene como objetivo afrontar las preocupaciones de salud y ambientales asociadas a la producción y consumo de alimentos. Para ello, además de garantizar la salud de las personas, busca promover la producción y consumo responsables, genera un impacto ambiental reducido, lucha contra el cambio climático, respeta la cultura, la biodiversidad y protege los ecosistemas terrestres y la vida submarina.

Este tipo de alimentación, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, es responsable, sostenible y ético, tanto a nivel local como global con el entorno y con el resto de seres vivos del planeta.

La alimentación sostenible también tiene en cuenta la huella ambiental de la alimentación, es decir, la emisión de gases, el consumo de energía y el uso de recursos hídricos, así como de la tierra durante todo el proceso de la cadena alimentaria. Además de priorizar alimentos poco procesados, locales y de temporada y potenciar actividades culinarias y gastronómicas.

Para contribuir al logro de la ODS y el acuerdo de clima, es esencial que los sistemas alimentarios sean “A prueba de futuro”, es decir, resistentes, sostenibles, responsables, diversos, competitivos e inclusivos. También es muy relevante la elección de una dieta sostenible, una alimentación que respete el medioambiente.

Para lograr que nuestra alimentación sea más sostenible, tenemos que estar comprometidos con nuestro entorno. Una buena manera de conseguirlo es cambiando nuestros hábitos alimentarios, haciendo más sostenible nuestro consumo:

Apostar por productos locales y de temporada: Comprar alimentos de temporada durante todo el año, garantiza que tu heladera tenga alimentos más frescos y con un mayor valor nutritivo. Además, el proceso de maduración de estos alimentos se realiza de manera natural, lo que no hará necesario que los proveedores se vean obligados a conservarlos en cámaras frigoríficas industriales hasta su venta al consumidor final. Esto también se traduce en un ahorro energético derivado de su almacenamiento.

Consumir más frutas y verduras: Para que una dieta sea más equilibrada, aumentar en ella la proporción de frutas, verduras y legumbres. En este sentido, la OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja optar por dietas en las que predominen los alimentos vegetales frente a los animales, ya que este tipo de alimentación es más saludable para los seres humanos.

Reducir el consumo de carne roja, pescados y lácteos: La producción intensiva de carnes, pescado, lácteos y otros derivados de origen animal se ha disparado en los últimos años. Esto es debido a que la población mundial cada vez consume más este tipo de productos, lo que tiene consecuencias negativas para el medio ambiente. Por ejemplo, ¿sabías que casi una cuarta parte de la superficie del planeta está dedicada a labores de ganadería? Por si esto fuera poco, se calcula que un 37% de la emisión mundial de gases de efecto invernadero proviene de la producción de este tipo de alimentos.

Elegir siempre lo natural: Procurar prescindir de los productos procesados o precocinados en una dieta. A pesar de que los productos procesados o precocinados son más cómodos de elaborar, ya que es una solución rápida a una comida o cena, no se trata de productos frescos y que respeten la estacionalidad de su temporada, pues podemos encontrarlos en cualquier época del año. Por otro lado, suelen ser más calóricos y contener una mayor proporción de azúcares, grasas y aditivos alimentarios.

Evitar el desperdicio: ¿Sabías que cada año se tiran 1.300 toneladas de comida en todo el mundo? Para reducir esta cifra, es importante que compres solo aquello que necesites. De esta manera, generarás menos residuos y así lucharás contra el desperdicio alimentario de aquellos productos que no hayas podido consumir y que hayan acabado estropeándose.

Optar por una alimentación sostenible con el planeta es posible y mucho más fácil de lo que te puedas llegar a imaginar. Poniendo en práctica estos hábitos tanto en tus compras como en la cocina te ayudará a que tu dieta sea más sostenible y responsable con el medio ambiente.

 

Infografía:

https://www.enestadocrudo.com/alimentacion-sostenibl

https://nutricion.ufm.edu/articulos/la-alimentacion-sostenible-y-su-papel-en-la-nutricion-humana/

https://www.ecologiaverde.com/alimentacion-sostenible-que-es-y-como-lograrla-3237.html

https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/alimentacion-mas-sostenible-es-clave-futuro-planeta_15837