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PRIORIDADES GUBERNAMENTALES: POLÍTICAS PÚBLICAS PARA AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO

Las brechas globales en el acceso a fuentes de abastecimiento de agua y saneamiento, el crecimiento demográfico, el uso intensivo de agua, la mayor variabilidad de las precipitaciones y la contaminación son factores que se conjugan transformando al agua en uno de los principales riesgos para la salud pública, la equidad social, el desarrollo económico y para la sustentabilidad ambiental. El agua condiciona absolutamente todos los aspectos de desarrollo.

La formulación de políticas públicas que aseguren una prestación económicamente eficiente, socialmente equitativa y ambientalmente sustentable de los servicios de agua potable y saneamiento es un punto fundamental dentro de toda agenda de gobierno. En el mundo interconectado y en rápido crecimiento que vemos hoy, las consecuencias de una inacción respecto a estos temas serán de carácter local, nacional, transfronterizo, regional y mundial.

LAS PROBLEMÁTICAS

SALUD PÚBLICA: El consumo voluntario o accidental de agua contaminada y la exposición directa a ella contribuyen al aumento de las tasas de morbilidad de la población afectada. Asimismo, es fuente de mortalidad, particularmente infantil, dado que los niños son los más expuestos a consumirla o jugar en ella.

EQUIDAD SOCIAL: La inadecuada provisión del servicio afectará principalmente a los grupos sociales de menores ingresos. Las condiciones de salud son peores en estos grupos, el impacto directo de los costos por tratar las enfermedades a las que quedan expuestos puede llegar a ser sustancial sobre sus ingresos.

DESARROLLO ECONÓMICO: Los efectos de las mejoras de los servicios en la economía son sustanciales, no sólo por el impacto positivo que tienen en la población económicamente activa, sino porque abren nuevas oportunidades para el desarrollo del turismo y de las industrias agropecuarias, en especial las orientadas a la exportación.

SUSTENTABILIDAD AMBIENTAL: Los efectos sobre el medio ambiente se perciben tanto en la captación de agua cruda como en el vertido de aguas servidas. Esta contaminación no solo incide en la salud de las personas, en los altos costos de potabilización o en la merma en el valor turístico y paisajístico de los cuerpos de agua, sino que también en la sostenibilidad de los ecosistemas y las formas de vida asociadas.

LOS COSTOS

La ausencia de buenos servicios se traduce en los siguientes costos para los gobiernos:

GASTOS EN SALUD: Los problemas de salud afectan más a la población de bajos ingresos, y aún más a los niños. A su vez, el impacto de las enfermedades sobre el presupuesto familiar de aquel segmento poblacional es significativamente mayor que en el resto de la población. En lo que respecta a los costos sociales, éstos están asociados a la morbilidad, la mortalidad, y la prevención.

GASTOS EN PROVISIÓN DE AGUA Y SANEAMIENTO: La falta de agua potable impone a quienes carecen de ella gravámenes sustanciales en el momento de tener que optar por fuentes más caras —y de peor calidad— de abastecimiento (como bidones o camiones aljibe) y de disposición de excretas (letrinas, etc.). El costo de estas fuentes de abastecimiento puede llegar a ser 10 o 20 veces mayor en comparación con el suministro por red, lo que reduce la disponibilidad del servicio en zonas pobres. Asimismo, la población debe acarrear el agua desde el punto de abastecimiento hacia sus casas, con la consiguiente pérdida de tiempo que esto implica, particularmente en zonas rurales.

AUMENTO DE LA DEUDA PÚBLICA IMPLÍCITA: En la medida en que no se realizan las inversiones en reposición y expansión de la infraestructura de agua potable y saneamiento, aumenta la cantidad de financiamiento futuro requerido para ponerla al día.

AUMENTO DE LA BRECHA DE GÉNERO: En las sociedades latinoamericanas, por regla general, las mujeres todavía son las principales responsables del uso del agua. De ese modo, son ellas quienes enfrentan mayores costos de oportunidad, sea por el tiempo de acarreo o por las labores domésticas asociadas (limpieza y aseo del hogar, lavado de alimentos y de ropa, etc.), disminuyendo sus oportunidades laborales o de otro tipo. Particular atención debe ponerse en las niñas, que usualmente son empleadas para el acarreo, con la consiguiente ausencia escolar. En tanto, la existencia de soluciones de saneamiento disminuye la exposición de las mujeres a la violencia y acoso sexual.

LAS ACCIONES

Una política pública orientada a mejorar la prestación de los servicios puede revertir los costos anteriormente reseñados y transformarlos en beneficios, a los que se suma:

  • AUMENTO DEL BIENESTAR: El acceso al servicio libera fondos familiares que se destinaban a procurar agua de diversos medios, normalmente de mayor costo y menor calidad. De manera tal que este tipo de política pública tiene una incidencia directa sobre la disminución de la pobreza e indigencia, a lo que se suma una mayor disponibilidad de tiempo para dedicarlo al trabajo remunerado, al estudio o al esparcimiento, un reequilibrio en las relaciones de género, una mejora en la asistencia y rendimiento escolar, y, en general, un incremento en la calidad de vida de las personas.
  • AUMENTA LA EFICIENCIA EN EL USO DE AGUA: Uno de los grandes problemas de la región es la inadecuada gestión de sus recursos hídricos. La política de mejora del servicio de agua potable y saneamiento es un corrector eficiente de aquella administración, pues al existir un servicio de amplia cobertura se puede cobrar el costo real que el agua tiene para la sociedad. De esta forma, los usuarios adquieren conciencia de sus propias conductas en relación con el recurso, disminuyendo su derroche.
  • DESARROLLO AGRÍCOLA, EXPORTADOR Y TURÍSTICO: Ciertamente, la mejora en la salud de las personas incide en su mayor disponibilidad laboral, lo que influye en los niveles de productividad de un país. Igualmente, una política que efectivamente aumente los niveles de tratamiento de las aguas servidas produce un incremento en la seguridad sanitaria del agua con que se riegan frutas y hortalizas y disminuye la contaminación marina, con el consiguiente efecto de abrir puertas a mercados externos, ampliar los internos y mejorar la competitividad de los productos que, al no ser regados con aguas contaminadas, pasan a obtener mejores certificaciones habilitantes. En términos de turismo, la provisión de agua potable hace más seguro sanitariamente a un destino y por consiguiente más atractivo —en términos relativos— que otros que no cuenten con él.

    LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

    El mundo requiere un cambio fundamental en la manera cómo se comprende, valora y gestiona el agua. Las prioridades gubernamentales son muy importantes. Sin inversión para expandir la cobertura y subsidios para los pobres, los servicios no serán socializables, en el sentido de que deben alcanzar a todos, o de lo contrario, sus efectos positivos no se materializarán.

    Las prioridades políticas se ven en el presupuesto del Estado, en su ética de servicio público, en la construcción de instituciones sólidas y estables, en el énfasis en la eficiencia y transparencia.

    El cambio climático se manifiesta a través del agua, si se quieren lograr los objetivos relacionados con el clima y el desarrollo, el agua debe estar en el centro de las estrategias de adaptación. Para orientar la eficaz adaptación al cambio climático, las actividades deben reflejar la importancia de la gestión hídrica para reducir la vulnerabilidad y crear resiliencia climática.

    El crecimiento económico depende del agua: El agua es un factor vital para la producción, por lo que la reducción de sus existencias puede reflejarse en una desaceleración del crecimiento económico. Asegurar un suministro suficiente y constante de agua en un contexto de creciente escasez será esencial para alcanzar objetivos mundiales de alivio de la pobreza.

    Las inversiones inteligentes en agua limpia y saneamiento ayudan a prevenir muertes innecesarias y transformar vidas. Los niños más saludables se convierten en adultos más sanos que pueden hacer una mayor contribución a la economía.

    Se requiere compromiso político y liderazgo e innovaciones y avances tecnológicos en la prestación de servicios y los modelos de financiamiento para ayudar a los Gobiernos a lograr dar acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes: www.bancomundial.org – “Lineamientos de política pública para el sector de agua potable y saneamiento” (Michael Hantke-Domas – Andrei Jouravlev – Naciones Unidas)