PREOCUPANTE VULNERABILIDAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE SALTA
Desde FUNDARA, (Fundación para el Análisis y Reflexión de la Argentina), vemos con inmensa preocupación la situación de vulnerabilidad y abandono por parte del Gobierno Provincial de los Pueblos Originarios en nuestro territorio. En los últimos días en Rivadavia Banda Norte se registró la primera muerte por desnutrición en lo que va del año. La víctima fue una niña de un año y once meses de la misión aborigen Chañar 2.
La niña formaba parte de una lista de 96 pacientes que figuran con desnutrición en la zona, lo que hace aún más preocupante la situación, si tenemos en cuenta que los recursos son pocos, la atención sanitaria no es suficiente y, sobre todo, que la pobreza azota cada vez más a las comunidades aborígenes.
Desidia, abandono, o como se lo quiera llamar, muestra la falta de interés por una problemática que en años anteriores tuvo a Salta en el tope de los índices de muertes de niños por desnutrición. En 2011, 9 niños de comunidades aborígenes murieron por desnutrición. De 1600 niños de 1 a 6 años, 96 padecen algún grado de déficit nutricional, siendo la mayoría aborigen. La situación de vulnerabilidad se puede palpar en los indicadores asociados al desarrollo físico y cognitivo de los niños y jóvenes.
Muestra de ello es que la desnutrición crónica (talla jedad) en menores de un año es del 37,5%, dicho indicador se agrava cuando se trata de los niños de 1 a 4 años, en ese caso, 62,4% de dicha población está afectada.
Si tenemos en cuenta que la pobreza es la principal causa de la desnutrición infantil, cabe señalar que según el último censo del INDEC, Salta es la provincia con mayor pobreza estructural del país después de Formosa. De acuerdo a los datos publicados por el organismo oficial, 58.202 hogares salteños (23,7% del total) se encuentran dentro del grupo con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). ¿Cómo no tener desnutrición si 195.146 habitantes de la ciudad de Salta son pobres y 32.631 no come todos los días?
Un verdadero compromiso social es lo que se necesita para encarar una real solución a la desnutrición infantil. Debemos exigir que Salta deje de encabezar los índices de desnutrición, pobreza y desempleo.
